El
Zodiaco es la parte del firmamento visible que contiene las doce constelaciones astrológicas,
el Sol, la Luna y los planetas. Ninguno se aparta más de 8° de su centro, excepto
Plutón.
El nombre deriva del griego "zodiakós": curva celeste de los animales. Su génesis se halla en
Babilonia, y la fama
universal de que goza se la debe a nuestro arte de vaticinar el porvenir mediante la observación de las estrellas. Según la
Cosmografía, forma un cinturón de 16° a 18° de anchura y se extiende a ambos lados de la
Eclíptica.
Esta curva constituye el círculo máximo de la
esfera celeste, que describe el curso anual aparente del
astro rey.
Va dispuesta en dirección oblicua, corta al
Ecuador en ángulo de 23° 27' 8" y coincide con el plano de la órbita de la
Tierra: Su denominación tiene también procedencia helénica: "é eckleiptiké",
Línea de los eclipses (estos fenómenos naturales sólo se verifican sobre ella, tanto los solares como los lunares).
La
definición científica expresa un tecnicismo árido, desprovisto de fascinación y belleza. Sin embargo, la exposición de su carácter maravilloso es una condición necesaria para comprender la realidad, que va mucho más allá de la manifestación de los
cálculos trigonométricos.